Danza Tundique, Tuntuna y Caporales de la Tuntuna


Danza de Altiplánico, tiene como antecedente las danza del Tundique, propia de la etnia negra y se ha extendido en dos variantes, los Caporales en la versión Caporales en Bolivia y la Tuntuna que tiene características propias en Puno. Se caracteriza por el acompañamiento rítmico de un instrumento de percusión.
Es una danza recreada recientemente, apenas cuenta con algo más de tres decenios de existencia. Para su recreación se apeló a tres danzas afroaltiplánicas creadas en el período colonial, a una danza boliviana: la Saya, de las Yungas; a una danza peruana, creada en Yunguyo: el Tundique; y a los Negritos, de origen altiplánico en general, puesto que se practicaba en la región Puno y en el altiplano boliviano. La Saya es ejecutada por negros, en cambio, el Tundique y los Negritos por aimaras.

Sobre el Tundique, en 1928, Emilio Romero apuntó: "Tundiquis... de factura colonial. Los danzarines son parejas de hombres entre los que uno de los indios se disfraza de zambo y mulato y caminan al son de una gaita hecha de un pinquillo y una vejiga inflada". En 1934, en el Certamen de Música y Bailes Regionales que se llevó en la ciudad de Puno, intervenía los Negros del distrito de Chucuito.

En 1976 ingresó a la región Puno la danza de los Caporales, cuando Los Urus del Gran Poder de La Paz participó en Juliaca, con ocasión de las Bodas de Oro de la creación de la provincia de San Román. Esta danza apareció con el nombre de Tuntuna. Entre los primeros conjuntos de Tuntuna de Puno y Juliaca, se cuenta a: Centro Folklórico Tuntuna Juventud Universitaria, Caporales de la Tuntuna del Barrio Miraflores, Tuntuna del Centro Folklórico de Danzas Juliaca, Tuntuna Cordillerano, Caporales de la Tuntuna Señor de Qoyllor Ritti, Reyes de la Tuntuna Brisas Porteñas, Caporales de la Tuntuna del Barrio Huáscar y Caporales de la Tuntuna Pioneros del Mañana.

Ni la danza de los Caporales, que se creo en Bolivia, tiene exclusividad en su paternidad, puesto que para su recreación, reiteramos, se apeló a tres danzas, una de ellas es netamente de origen peruano, el Tundique.
Existen tres danzas afines llamadas Tundique, Tuntuna y Caporales de la Tuntuna, aparecidas en épocas sucesivas.

La primera que se denomina Tundique, tiene connotación histórica referida a los esclavos negros del tiempo de la colonia y su liberación, en los primeros años de la época republicana.  Sus  intérpretes son varios, entre ellos:  los danzarines negros que a la vez percuten sendos bombos, un esclavo caracterizado de tal, un letrado que simboliza la Ley, un CAPORAL, capataz o mayoral que encarna al verdugo y una negrita esclava.

La siguiente danza que deviene de la primera, es la Tuntuna. Los negros  esclavos  fueron llevados a trabajar a las minas de la zona del altiplano y con ellos sus  ritmos y canciones, los mismos que al mezclarse con los ritmos andinos de la zona, dieron origen a una nueva expresión rítmica de gran fuerza y vigor:  tuntuna.

La tercera danza denominada Caporales  de la Tuntuna se interpreta con trajes mucho más adornados y vistosos y con movimientos aún más acrobáticos.  La música de cada danza difiere una de otra, conservando la misma línea melódica de inspiración negra.

Es preciso señalar que estas danzas son originarias de la región altiplánica de Bolivia, traídas a Puno hace más de tres décadas, por tanto se ha naturalizado puneña y peruana, adquiriendo gradualmente personalidad distinta con características propias.

Para la fiesta de la Virgen de la  Candelaria se organizan competencias de danzas con miles de participantes.





Compartir en Google Plus
    Blogger Comment
    Facebook Comment

1 comentarios:

  1. El mejor relato que encontre hasta la fecha. Muy bueno, felicidades.
    Los "dueños" de estas danzas no son exclusividad de Bolivia, ni de Peru, ni de ningun otro pais, son el resultado de una region y de distintos grupos etnicos que co-existieron en el Altiplano Andino en general. Celebremos la musica como un patrimonio universal.
    Gracias por su articulo.

    ResponderEliminar